En san Juan se espantan las brujas y se piden deseos al calor de las hogueras

La celebración de la noche de san Juan es una costumbre extendida por toda España. Su origen se remonta a tiempos inmemoriales y se ha relacionado con los rituales paganos de culto al sol. El temor a que este dejara de brillar y desapareciera, impulsó a los hombres de la prehistoria a encender en su honor hogueras, como tributo al calor y luz que el astro rey emite.

Otros atribuyen a la celebración un poder sobre las tierras y cultivos. Durante el Litha o solsticio de verano se creía que las plantas que florecían o germinaban en esa fecha tenían más poderes curativos, y por eso se recolectaban durante la noche, a la luz de hogueras que protegían a los campesinos de las fuerzas malignas.

Entre los celtas la fiesta recibe el nombre de Alban Heruin, aunque algunos historiadores alegan que ese nombre fue una creación de data más reciente y lo atribuyen al autor romántico galés Iolo Morgannwg. Lo que sí se ha documentado fehacientemente es el ritual de los druidas: esa noche, encendían fuegos circulares en áreas sagradas ubicadas cerca de fuentes de agua. Las hogueras se mantenían ardiendo hasta el amanecer y a su alrededor jugaban con antorchas y lanzaban desde las pendientes ruedas prendidas en fuego.

Con la llegada del cristianismo, estas fiestas se asociaron a la conmemoración del nacimiento de san Juan Bautista, por su cercanía a la fecha del solsticio, y se mantuvieron muchas de las tradiciones.

El fuego es el protagonista por excelencia en todos los ritos, y se le atribuye un poder purificador. A lo largo y ancho de toda la geografía española arderá todo lo malo (al menos, simbólicamente) y se convertirá en cenizas.

Es una noche de magia, donde la razón cede el paso a sentimientos atávicos y se celebra al aire libre el inicio del verano. Pero si más allá de divertirte quieres sacar partido de todo el embrujo de la velada, pasemos revista a los ritos que aún hoy continúan vigentes:

  • Saltar la hoguera: se le atribuyen poderes de protección y buena suerte. Aunque el número de veces que debe saltarse varía en las distintas comunidades, en todas parecen coincidir en la importancia de que se trate de un número impar. La diferencia nos la hizo notar un fontanero de xxxx, quien nos contó que tanto en Valencia como en Alicante se deben cruzar siete veces, mientras que en Galicia serán necesarios nueve saltos, al tiempo que se grita con fuerza la frase “meigas fora” (brujas fuera).
  • El agua es otro elemento importante y mientras en algunas localidades aconsejan bañarse en el mar pasadas las 12 de la noche, para tener salud y limpiarse de todo lo negativo, en otras el baño se asocia con la petición de un deseo. En Galicia, además, se cree que saltar de espaldas nueve olas potenciará la fertilidad de las mujeres.
  • Aún si el mar no está cerca, el agua sigue presente en esta celebración pues se dice que lavarse la cara a medianoche nos mantendrá sanos y guapos, pero, eso sí, habrá que evitar los espejos durante este procedimiento, o el hechizo perderá su efecto.
  • ¿Y cómo hablar de brujería sin incluir en la receta algunas hierbas? En san Juan también se estila recoger algunas ramas de hiedra y colocarlas bajo la almohada para pedir un deseo. Antes de dormir, habrá que quemar una vela y recoger toda su cera. Ésta se pondrá junto con el ramillete y un papel con la petición escrita. A la mañana siguiente, habrá que coger todos estos elementos y enterrarlos para que el deseo florezca.
  • Pero si la intención es atraer dinero y buena suerte, hay sustituir la hiedra por la planta de la verbena, hierba sagrada o hierba de encantamiento. Sus poderes se conocen desde la antigua Roma, donde se utilizaba para limpiar los altares de Júpiter, dios de la fortuna.
  • Y si el amor te ha sido esquivo, prepara un compuesto con pétalos de rosa, milenrama, verbena, lavanda y jengibre, y hiérvelos unos minutos. Rocía tu habitación con esta infusión y tendrás sueños proféticos sobre tu futuro sentimental

Finalmente, en Galicia aprovechan la excusa de las meigas para limpiar el alma a fuerza de queimada. Esta bebida, preparada con aguardiente, azúcar, granos de café y cáscara de limón, calentados al fuego en un recipiente de barro, debe prepararse al tiempo que se recita el conjuro, que impele a todos los seres maléficos a abandonar este mundo y brinda tributo a los amigos ausentes. Como cierre, el exhorto termina diciendo:

E cando esta quiemada baixe pola nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa alma e de todo embruxamento.

Forzas de ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, aquí e agora, facede cos espíritos dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.

(Y cuando esta queimada baje por nuestras gargantas, quedaremos libres de los males de nuestra alma y de todo embrujamiento.

Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego, a vosotros hago esta llamada: si es verdad que tenéis más poder que la humana gente, aquí y ahora, haced que los espíritus de los amigos que están fuera, participen con nosotros de esta queimada).